Zeuxis Vargas (COLOMBIA)
Escritor colombiano nacido en
Bogotá en el año de 1981, es licenciado en Psicología y Pedagogía, con énfasis
en Educación Comunitaria. Su obra se inscribe bajo el estilo que conceptualizó
y argumentó como Escritura de la Autopsia. Ha publicado los libros de poesía:
Las cosas que aprendí (Seshat ediciones, Bogotá, 2016; sello Uniediciones,
Bogotá, 2018 y Seshat editorial, Bogotá, 2019); de ensayo Razones de sobra
(sello Uniediciones, Bogotá, 2018), Murmullos de la intimidad (sello Uniediciones,
Bogotá, 2018) y la antología Depredación. Antología inusual de cuento
colombiano contemporáneo (Seshat ediciones, Bogotá, 2017 y sello Uniediciones, Bogotá,
2018).
Sus artículos y colaboraciones en
revistas nacionales e internacionales son: Fabulistas de la intimidad, revista
Quimera, España, número especial de Navidad, 325; Mitológicas, revista Asterión
n.° XLII y, Raúl Gómez Jattin: la poesía como necesidad, revista Rara-Avis,
Universidad Pedagógica Nacional, n.° 7-8, enero-diciembre de 2006.
Ha sido catalogado en el centro
virtual de la biblioteca University Harward y en el centro virtual de la
Organización de los Estados Iberoamericanos (OEI). Su Diatriba contra Rilke,
fue dada a conocer en el portal Renata del Ministerio de Cultura de Bogotá en
el 2010. Una pequeña muestra de su obra poética fue publicada en la antología
Nueva visión de autores cundinamarqueses (editorial Gobernación de Cundinamarca,
Bogotá, 2001). Su estudio Fabulistas de la Intimidad: Los Auténticos Extraviados,
se publicó en la página virtual About, Poesía en español, Estados Unidos, 2013,
y la selección de poemas Aridez, en la revista Entremares Magazine, Alemania
2014. Muchos de sus cuentos y ensayos han aparecido en varios sitios Web de
literatura como La raíz invertida, El cráneo de Pangea, Poetas del siglo XXI,
Letralia, Claroscuro, Palabras esenciales, Revista Corónica, Macondo literario,
Magazín del Espectador, Centro cultural Tina Modotti, entre otros.
Es el director, editor, diagramador
y diseñador de Seshat Editorial, además creó y dirigió la colección Textos
Cautivos, de autores nacionales e internacionales, que apareció en el sello
Uniediciones durante el año 2018. Dirige el Taller de poesía Muyquyta en
Bogotá. Se ha mantenido en el panorama nacional como gestor cultural y director
de: La voz del poeta (entrevistas con escritores), El poeta tiene la palabra
(reunión de escrituras), Debatiendo (exposición de temas culturales y
sociales), Cine club Goya (cine foro independiente), Anábasis (conversatorio
cultural) y Argo (ciclo de conferencias).
ESCRIBIR
Registrar
el universo por el respaldo,
acumular
todos los datos posibles
de
la harija y la pátina,
preparar
el informe
de
las imágenes que nunca existieron
y
pensar que se inventa.
Sortear
la pena de no crear,
producir
siluetas enteramente echadas a perder,
dejar
que un texto muera sin lector inventado
y
soñar que el viento puede descifrar el amor.
Dejar
versos en la espalda de un muerto,
dejar
caer una letra como si fuera una porcelana
y
sentir en un cuerpo dormido
el
calor de la ternura.
Vivir
los días creciendo o casi consumiendo,
acumularlos
para la fecha festiva de las márgenes
y
oír que tienen nombre,
que
se van llenando de fantasmas.
Construir
un propósito al levantarse
para
poder caminar seguro del suelo.
Sospechar
que hace falta algo
para
que sea completo el humano
que
dejamos de acicalar en el baño.
Concentrar
entre los ojos una promesa,
dar
por sentada toda la experiencia
y
saber que está vacío, todavía,
el
gesto para sonreírle algún día a los recuerdos.
Escribir,
escribir
hasta que comencemos
a
aparecer entre las cosas.
MI POESÍA
Mi
poesía es la infancia,
los
caracoles dormidos escuchando la lluvia,
las
melancólicas crisálidas
colgadas
como hamacas en mitad de la noche.
Mi
poesía es la infancia,
escondida
en los armarios,
buscando
refugio
al
dolor de estar vivo entre las balas.
Yo
tengo una cara arrasada
para
decirle a los juegos de las maras y el barrilete
que
las cicatrices sanaron
para
dejar marcas de protesta ante el olvido.
Hay
un inventario
escondido
entre la tierra
y
una pistola de fulminantes
esperando
a que regresen los indios.
Hay
un juguete
para
nombrar todo el desconsuelo.
Yo
he desenterrado
muchas
veces
el
milagro
que
temblaba en mi mano como un polluelo.
Mi
poesía es la infancia,
que
mira lela los telegramas resplandecientes
escritos
por los fusiles.
Todo
ese murmullo son los mitos
que
quedaron confundidos ante el horror.
Yo
vuelvo a la infancia
para
decir silencio.
Yo
hablo de unas manos encalambradas
de
tanto rezo entre los labios.
Yo
vuelvo a la infancia,
a
casas con laberintos felices de comején
y
hormigas buscando las melcochas.
Yo
vuelvo a la infancia
para
recobrar los juegos y el coraje.
En
mis ojos, sigue un niño
columpiándose
entre los Poma Rosas, un niño
que
sabe del campo,
de las sutiles lluvias del as

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